El racismo según detrás de las cámaras (Parte III)

DAYRALAMBIS-DETRASDELASCAMARAS

Uno de los factores que con mayor fuerza ha dificultado la desarticulación y erradicación del racismo en la sociedad contemporánea, y más específicamente en Venezuela, ha sido el arraigo de esta ideología en nuestra cultura, su recurrente invisibilización y trivialización; así como, su cotidianización y masificación a través de los medios de comunicación.

 

 

Al respecto podemos hacer referencia al programa transmitido hace algunas semanas en Televen, en el cual se hizo una aproximación al tema de la discriminación por motivos raciales en Detrás de las cámaras. Sin embargo, dicha emisión se caracterizó por un abordaje sesgado de la temática, orientado a minimizar el impacto de una sociopatía que afecta a una parte importante de la población, presentándolo desde una perspectiva condescendiente; pero sobre todo, carente de una reflexión respecto a las causas, procesos y consecuencias del racismo en el país.

 

De los aspectos más llamativos de dicho programa y que vale la pena destacar, es la enfática negación del carácter discriminatorio del término negro; aunado al vehemente rechazo de los invitados al término afrodescendiente, entre ellos las expresiones del sociólogo Ramón Piñango quien señalase en tono burlesco: “si quisiera yo llamar a un amigo negro le digo mira negro ven acá, con cariño le puedo decir mira negro cállate la boca vale, no friegues tanto. No voy a decir afrodescendiente no friegues más, haz silencio”. Así mismo, podemos mencionar las declaraciones despectivas de la ex miss y actriz Dayra Lambis quien afirmase: “odio que digan afrodescendiente”.

 

Si bien al respecto podemos afirmar que estas calificaciones constituyen el legítimo derecho de los invitados a exponer su opinión, no podemos pasar por alto que la producción del programa no hizo un esfuerzo por presentar las diversas posturas que permitieran sensibilizar de manera efectiva sobre esta problemática; conformándose finalmente con obviar el hecho de que la introducción de la categoría afrodescendiente responde al reconocimiento -por primera vez en la historia- de la población descendiente de africanos como grupo étnico sujeto de derecho internacional. Reconocimiento obtenido a partir de la tercera conferencia mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y formas conexas de intolerancia, en la que se generó la declaración y programa de acción de Durban.

 

Así mismo, en el especial titulado Racismo en Venezuela, se negaron las acusaciones de discriminación racial de las que ha sido objeto el miss Venezuela por la ausencia o limitada presencia de diversidad étnica; al respecto se argumentó que el concurso de belleza es el reflejo de la composición étnica de nuestro país, el cual -según el periodista Orlando Suarez- se constituye en la actualidad de un 60% herencia europea, 23% indígena y 13% africana. Es decir, -según este- las mujeres indígenas y afrodescendientes aparecen en menor proporción no como consecuencia de racismo, sino por constituir una minoría poblacional frente a la mayoría de origen europeo que aparentemente nos representa.

 

Esta perspectiva pone una vez más en evidencia que el discurso de la televisión venezolana sobre este fenómeno no es más que la reproducción de la teoría del blanqueamiento -en la que se rechaza el carácter multicultural y pluriétnico de nuestro país-, caracterizada por la invisibilización de la herencia aborigen y africana, la exacerbación de la herencia europea, y por tanto; la legitimación, aceptación y promoción de formas de racismo y endorracismo.

 

Esther Pineda G 

Publicado en Contrapunto, Caracas, Agosto 2015