El endorracismo en la sociedad venezolana

Ser víctimas de prejuicios y formas de discriminación tiene importantes consecuencias en la vida de los sujetos; en el caso de la discriminación racial, con independencia de que se realice de forma intencional o involuntaria, en el espacio público o privado, en las instituciones sociales formales o informales, por parte de personas conocidas o desconocidas, también va a tener consecuencias y va a generar reacciones en el sujeto estigmatizado por su racialidad.

 

Una de las principales y más frecuentes respuestas del sujeto discriminado ante el racismo será la vergüenza del estigma, esta según Erving Goffman (1963) en su libro Estigma “se convierte en una posibilidad central, que se origina cuando el individuo percibe uno de sus atributos como una posesión impura de la que fácilmente puede imaginarse exento. (…) El individuo también puede llegar a odiarse y denigrarse a sí mismo cuando está solo frente a un espejo”.

 

Esta vergüenza del estigma racial se manifiesta en Venezuela principalmente a través del endorracismo, el cual puede definirse como el racismo desde dentro, una autodiscriminación; es decir, cuando el sujeto racializado internaliza como propia la discriminación que se le ha impuesto y la reproduce sobre sí, como también sobre aquellos pertenecientes a su grupo étnico y racial.

 

Una práctica común del endorracista es el intento de corregir lo que considera el motivo de discriminación, o en todo caso, hacer un gran esfuerzo para restringir la exhibición del estigma, que de alguna manera este no se destaque demasiado. Por ejemplo, cuando una persona indígena o afrodescendiente intenta borrar de sí su herencia aborigen o africana para lograr mayor aceptación social y por tanto evitar el racismo; para ello, puede optar por el aclarado de la piel, someterse a cirugías estéticas para modificar los rasgos físicos que visibilicen su herencia étnica, la realización de tratamientos capilares como el desriz de cabello, la ocultación de familiares con características y fenotipos racializados en el relato de su biografía, el rechazo al autorreconocimiento étnico dentro de alguna de las categorías históricamente discriminadas, entre otras.

 

Pero la más de las veces las personas indígenas y afrodescendientes desconocen la existencia del endorracismo y el significado de la categoría; cuando incurren en esta práctica pocas veces tienen conciencia de estar legitimando la racialización, el estigma y la discriminación contra sí mismos y contra su grupo étnico. Así mismo, vale la pena destacar que este endorracismo en la población venezolana con frecuencia suele ejercerla el sujeto racializado contra sí mismo, mediante:

 

  • La descalificación de sus rasgos y el color de su piel considerada como la fuente del estigma.

 

  • La aceptación y reproducción de los argumentos esgrimidos por otros para discriminarle por su condición de racialidad.

 

  • Los intentos de blanqueamiento, es decir, de modificación física y actitudidal para evitar ser estereotipados y discriminados.

 

  • La incapacidad de autorreconocimiento e identificación étnica.

 

Así mismo, lo más preocupante del endorracismo es que como bien señala Miguel Moya en su ensayo Efectos psicológicos frente a las víctimas del prejuicio “Estas personas acaban asumiendo y encarnando la visión negativa que se tiene de ellas. Esto es, si de un determinado grupo se piensa que sus miembros son vagos, poco inteligentes, propensos a delinquir y mentirosos, posiblemente muchos de los integrantes de este grupo acaben creyéndose que ellos realmente son así”.

 

No obstante, no debe perderse de vista que el endorracismo se presenta y ejerce principalmente mediante la estratificación de sus pares según el grado en que sus estigmas se manifiestan y se imponen; por ejemplo la persona indígena o afrodescendiente que asume una actitud de discriminación contra aquellos que poseen rasgos más acentuados y un color de piel más oscura, lo cual le coloca en condición de privilegio respecto a este último. De este modo el sujeto puede adoptar con aquellos cuyo estigma es más visible que el suyo las mismas actitudes que los racializadores, estigmatizadores y discriminadores asumen con él.

 

Esther Pineda G.

Publicado en Contrapunto, Caracas, Diciembre 2016