La discriminación al poder

Hace apenas unos pocos días se celebró la 74 edición de los premios Golden Globe Awards en los que se reconoce lo mejor del cine y la televisión norteamericana. En esta oportunidad se hizo viral el discurso pronunciado por la actriz Meryl Streep, quien al recibir un reconocimiento honorífico no pudo obviar y dejar de expresar su preocupación por la próxima toma de posesión del presidente electo Donald Trump; quien se ha caracterizado por promover y naturalizar un discurso abiertamente discriminatorio contra toda persona que no forme parte del grupo de los hombres, blancos, heterosexuales y poseedores de recursos, es decir, contra todo aquel que no forme parte del sistema de privilegios.

 

Merly Streep inicia su disertación haciendo referencia al origen diverso de quienes componen la industria televisiva y cinematográfica más consumida a nivel mundial, afirmando que “Hollywood está lleno de extranjeros y foráneos”; como respuesta al discurso antinmigración de Donald Trump quien ha enfatizado la construcción de “otredades”, la explotación del odio, la recurrencia al racismo y la xenofobia como recurso aglutinador de las masas. Aunado a ello, Trump se ha orientado hacia una permanente y desmesurada criminalización de las minorías que le garantizaron el explícito apoyo de los grupos de odio y supremacía blanca como el Partido Nazi de Estados Unidos y el Ku Klux Klan, y un discurso incendiario que ha promovido la ocurrencia de múltiples episodios racistas contra las minorías de los EE.UU. desde la elección presidencial, entre los que destacan expresiones anti-afroamericanos, anti-inmigrantes y anti-musulmanes.

 

No obstante, la actriz también haría referencia a los peligros de la actitud prejuiciada del presidente de los Estados Unidos contra otros grupos sociales vulnerables señalando: “hubo una actuación este año que me impactó, metió sus ganchos en mi corazón. No porque fuera buena, no tenía nada de buena, pero era efectiva realizando su cometido. Hizo reír a su audiencia y enseñar sus dientes. Fue en ese momento, que la persona a la que se le pidió sentarse en el asiento más respetable en nuestro país, imitó a un reportero discapacitado. Alguien a quien superaba en privilegio, poder y la capacidad de defenderse. Eso me rompió el corazón. Todavía no puedo sacármelo de la cabeza porque no era una película. Era la vida real. Y ese instinto de humillar, cuando está modelado por alguien en la plataforma pública, por alguien poderoso, se filtra dentro de la vida de todo mundo, porque da permiso para que otra gente haga lo mismo”.

 

Pero en los Estados Unidos también se ha premiado el machismo, reconociendo como líder un hombre que a través de concursos de belleza, la industria mediática, y todo el aparato constitutivo y reproductor de las desigualdades de género ha contribuido a naturalizar la cosificación y sexualización de la mujer, instaurando patrones de belleza inalcanzables, humillando, descalificando y violentando a toda mujer capaz de trascender el rol de trofeo y objeto de consumo masculino, mediante afirmaciones como: “Las mujeres son en esencia, objetos estéticamente agradables”. “De 6.000 acosos sexuales no reportados en las fuerzas armadas, sólo 238 han sido sancionadas. ¿Qué otra cosa esperaban, si mezclaron a los hombres con las mujeres, genios?”. “Ya sabes, da igual lo que los medios escriban mientras tengas junto a ti un trasero joven y bonito”. “Si Hillary no puede satisfacer a su esposo ¿cómo pretende satisfacer a Estados Unidos?”. “La mejor parte de cualquier película es cuando hacen callar a las mujeres”, entre otras.

 

Estos hechos ponen en evidencia que la preocupación ante el ascenso al poder de Donald Trump es legítima pues, fue elegido un hombre que encarna todos los prejuicios y formas de discriminación que aún persisten en la sociedad contemporánea, entre las que destaca el clasismo, el sexismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia. La sociedad norteamericana ha dejado en evidencia que su carácter discriminador y profundamente conservador no ha desaparecido, lo cual sin dudas supone un retroceso, pero sobre todo, una amenaza a la garantía de derechos de los grupos sociales más vulnerables al haber sido históricamente estigmatizados.

 

Esther Pineda G.

Publicado en Contrapunto, Caracas, Enero 2017.