Prejuicios, estereotipos y discriminación en la sociedad venezolana

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Los prejuicios como la palabra lo indica son juicios a priori que emitimos o mantenemos sobre las personas, generalizaciones y evaluaciones sobre los demás sin fundamento ni respaldo, es decir, consideraciones irracionales e inflexibles. Estos prejuicios se expresan y reproducen a través de estereotipos, definidos como ideas clasificatorias de las personas, imaginarios fijos y generalmente distorsionados.

 

De acuerdo a ello es posible afirmar que todos los prejuicios y estereotipos son discriminatorios partiendo del hecho de que la discriminación supone un trato diferenciado a las personas de acuerdo a la categoría social que les ha sido asignada arbitrariamente, la negación de oportunidades e igualdad de derechos. No obstante, estos estereotipos no son naturales, son una construcción social, el primer contacto de los individuos con los estereotipos se desarrolla en la institución familiar, donde el niño y la niña aprende a categorizar a las personas según perciben lo hacen sus padres, familiares y amigos cercanos. Posteriormente estos estereotipos serán reforzados por otros agentes socializadores como la escuela, la religión, los medios de comunicación y los grupos de pares.

 

En el caso específico de Venezuela históricamente el imaginario colectivo ha celebrado y exacerbado en su discurso el carácter armónico de nuestra sociedad, la ausencia de prejuicios, estereotipos y formas de discriminación; donde la aceptación, el respeto, la tolerancia y la inclusión aparecen como dinámicas innatas a cada venezolano, sin embargo, esto no es más que un mito construido en torno a la venezolanidad.

 

Visibilizar las formas de discriminación a las que se encuentran expuestas algunas personas con frecuencia es asumido como una agresión a la venezolanidad o como una provocación de quienes no han podido superar sus complejos personales y resentimiento social; sin embargo, los procesos interactivos de nuestra cotidianidad nos muestran otra realidad.

 

La cultura venezolana está cargada de prejuicios, estereotipos y formas de discriminación las cuales además generalmente no se hacen explícitas pues son transmitidas y reproducidas como chiste, expresiones cotidianas e idiosincráticas lo cual contribuye a su naturalización y sedimentación. En la cultura venezolana coexisten prejuicios sexistas, clasistas, racistas, homo-lesbo-transfóbicos, aspectistas, ostracistas, políticos, religiosos, xenofóbicos; entre ellos estereotipos como que quienes poseen percings y tatuajes son drogadictos, las personas de los sectores populares y los afrodescendiente son delincuentes, los gochos son brutos, las mujeres deportistas son lesbianas, los gays son peluqueros, los artistas son vagos, los motorizados son malandros, los indígenas andan en guayuco, los adultos mayores son inútiles, entre otros.

 

Ahora bien, ante este escenario ¿es posible erradicar o al menos minimizar los estereotipos y formas de discriminación? Es posible afirmar que sí, pero para lograrlo se hace necesario:

 

  • La intervención del Estado a través de sus instituciones y entes de competencia mediante la prevención, educación, sensibilización, atención y sanción de conductas y prácticas discriminatorias.

 

  • La modificación y erradicación de representaciones prejuiciosas, estereotípicas y discriminatorias en los contenidos de los medios de comunicación al ser uno de los principales agentes socializadores en la sociedad contemporánea.

 

  • La evitación de generalizaciones y valoraciones apriorísticas sobre las personas, reaccionar cuando nos demos cuenta que estamos estereotipando a una persona, intentar conocerla, sus experiencias, circunstancias antes de emitir juicios valorativos o asumir prácticas discriminatorias.

 

  • La modificación de prácticas personales, como por ejemplo no transmitir nuestras valoraciones y juicios sobre los demás a los niños y niñas, dejar que ellos construyan sus propias referencias en base a sus experiencias e intereses.

 

  • La evitación de categorización de las personas y la emisión de juicios en los distintos espacios en los que hacemos vida como la comunidad, espacios educativos y espacios de trabajo, principalmente quienes ocupan cargos como maestros y supervisores pues su condición de autoridad favorece con mayor facilidad la legitimación de estereotipos.

 

¿Y ustedes han sido discriminados en alguna oportunidad? ¿Qué acciones consideran necesarias para erradicar la discriminación en la sociedad venezolana?

 

Esther Pineda G

Publicado en Contrapunto, Caracas, Noviembre 2015