El racismo en la educación

De acuerdo al informe La situación de las personas afrodescendientes en las Américas, publicado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el año 2011,  en cuanto al acceso a la educación, se afirma que la infraestructura educativa en las zonas donde mayoritariamente habita población afrodescendiente es insuficiente, las tasas de analfabetismo son más altas, los índices de escolaridad son más bajos y los niños y jóvenes afrodescendientes cursan un promedio menor de años de estudio; así mismo, señala que se ha evidenciado:

 

  • Situaciones de segregación racial de facto en las escuelas

 

  • Limitaciones para ingresar a determinados programas universitarios

 

  • Políticas discriminatorias de asignación de estudiantes

 

  • Sobrerepresentación de estudiantes afrodescendientes en clases especiales

 

  • Tasas desproporcionadas de acciones disciplinarias para estudiantes afrodescendientes

 

  • Subrepresentación de afrodescendientes en cursos y programas avanzados y de alto nivel

 

  • Acoso racial

 

  • Subrepresentación de docentes y administradores afrodescendientes en establecimientos educativos

 

  • Falta de inclusión de la contribución de la población afrodescendiente en las materias de historia

 

Este hecho es de gran importancia pues en el ámbito educativo es donde se hacen más frecuentes y explicitas las manifestaciones de racismo, las cuales se desarrollan principalmente durante la niñez y la adolescencia. En este contexto, la relación con los grupos de pares se presenta como hostil, los compañeros son los principales ejecutores de formas de discriminación mediante la asignación de apodos, burlas, violencia física, la evitación del contacto físico y de la interacción ya sea para la realización de actividades grupales en el aula, juegos durante el periodo de recreo, pero también en espacios como cafeterías, transporte y bibliotecas.

 

Este racismo expresado por los niños y adolescentes es una reproducción de las concepciones aprehendidas en el ámbito familiar en el que hace vida, los cuales si encuentran aceptación en el ámbito escolar y el grupo de pares serán reforzados y profundizados. Pero estas formas de discriminación racial, en el ámbito educativo también son expresadas y realizadas por parte de sus profesores y profesoras quienes en oportunidades actúan como promotores de prácticas y discursos racistas en las aulas de clase.

 

Según Elisa Larrañaga en su ensayo Actitudes prejuiciosas y racismo en la escuela: “El profesor actúa como portavoz de la sociedad adulta indicando cómo deben ser, cómo deben comportarse, qué se espera de ellos, qué es lo que está bien y lo que está mal… actuando básicamente a través de técnicas de reforzamiento y modelado.  Al ser el profesor una figura fundamental para los alumnos, actúa como modelo siendo imitado por sus alumnos. De manera, que si el profesor muestra una conducta racista hacia las minorías, sus alumnos aprenderán esa conducta y se comportarán también de forma racista con sus compañeros”.

 

Este hecho no solo tiene un impacto emocional y subjetivo en las niñas y adolescentes afrodescendientes dificultando sus procesos interactivos y creando sentimientos de inseguridad para su desempeño relacional; sino que además afecta el rendimiento académico y contribuyen a la deserción escolar.  Por su parte la ausencia de historia, discursos y representaciones en los libros de texto y los pensum de estudios, la poca presencia de maestros afroamericanos, así como, otros referentes positivos en el campo intelectual y científico, dificulta las posibilidades de identificación de los estudiantes con las asignaturas y autores que estudian al no poseer referentes de éxito académico.

 

Estas manifestaciones de discriminación racial presentes y manifiestas en los distintos niveles educativos como bien afirma Teun Van Dijk en su libro El discurso y la reproducción del racismo: “Nunca son mencionadas en forma pública como una de las causas posibles de la ampliamente aceptada falta de motivación y del consecuente abandono de la educación por parte de los chicos de las minorías”; por el contrario, estos son justificados por la ideología racista como consecuencia de una menor capacidad intelectual de esta población y menor voluntad para el desarrollo personal y académico.

 

Esther Pineda G

Publicado en Contrapunto, Caracas, Agosto 2016