Las suicide girls y el porno alternativo

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La pornografía entendida como los materiales de carácter audiovisual, orientados a mostrar el cuerpo en su desnudez asociado a actos sexuales con el fin de provocar excitación y satisfacción sexual en el espectador, en las diferentes etapas de nuestro proceso histórico social, que va, desde la literatura del Marqués de Sade a la constituida industria pornográfica actual, ha sido fuertemente criticada, cuestionada y mantenida en la periferia de la cotidianidad.

 

Este hecho se debe, en primer lugar, a que la pornografía se consolidó como el instrumento ser capaz de exponer la sexualidad que durante tanto tiempo y a través a distintos agentes socializadores como la familia y la iglesia de la sociedad victoriana se intentó reprimir, ocultar y restringir al espacio privado de convivencia conyugal de los individuos.

 

La pornografía también ha sido foco de atención al considerar que contribuye a  naturalizar esa sexualidad vedada, la cual ha sido asociada a lo  ilícito, lo patológico, que tradicionalmente tuvo que ser colocada en realidades alternativas, como la fantasía, el sadomasoquismo, el voyerismo, la parafilia, el club nocturno, la literatura erótica y la pornografía.

 

De igual forma, se ha considerado a la pornografía como representaciones irreales de la sexualidad, caracterizada por la producción y reproducción de escenas soeces, violentas, estereotípicas y degradantes de las mujeres, además de trivializar, desvirtuar, mercantilizar y explotar la sexualidad, el cuerpo, la intimidad y el disfrute.

 

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Es frente a ello que surge en el siglo XXI una nueva corriente independiente en la industria pornográfica, que si bien, no ha alcanzado grandes proporciones como el porno convencional, es posible evidenciar un exponente aumento en la  cantidad de espectadores entre los que se destaca la audiencia femenina.

 

Esta nueva corriente pornográfica la cual ha sido denominada Suicide Girls, por emular a las pin ups (chicas de calendario de los años 40) conjuga el softcore, también conocido como porno suave, y el alt porn o porno alternativo, incorporando características, gustos e intereses de la sociedad actual.

 

Así mismo, este género pornográfico se caracteriza por no mostrar actos sexuales explícitos, orientándose por el contrario a mostrar la desnudez y la sexualidad desde una perspectiva de corte más artístico y erótico, aunado al hecho de que sus modelos y actrices pertenecen a sub culturas como el gótico, punk, ravers, indie, y lucen diferente respecto a las actrices del porno convencional, al portar numerosos tatuajes, implantes subdérmicos, piercings, escarificaciones, dreadlocks, mohicanos, entre otros.

 

Este porno suave y alternativo ha permitido desmontar dos de los grandes prejuicios que ha dominado el pensamiento en nuestras sociedades, el primero de ellos es que las mujeres no consumen pornografía o no se sienten atraídas hacia ella, en segundo lugar, ha permitido desarticular la idea de que la industria pornográfica es exclusivamente masculina, pues en esta nueva corriente las mujeres han incursionado con significativa autonomía en los roles de producción, dirección y actuación, donde la presencia masculina es limitada y la más de las ocasiones ausente.

 

Pese a ello, el porno de las suicide girls, ha sido fuertemente criticado al considerar que mantiene y promueve cánones de belleza tradicionales, contribuye a la prolongación de la cosificación, objetualización e hipersexualización de la mujer, y reproduce los esquemas tradicionales de dominación en una industria que se enriquece a partir de la exposición de las mujeres.

 

No obstante, estas nuevas concepciones de la pornografía también pudieran considerarse como un medio de promoción en lo que refiere la independencia sexual de la mujer sin someterla a la vulneración, abuso y violencia del porno tradicional,  además de establecerse como escenario de idealización y realización de la sexualidad deseada, reprimida, sancionada y estigmatizada en la estructura social, la cual hegemonizó la sexualidad física y genital, anulando o excluyendo otras formas para el ejercicio de la sexualidad.

 

Esther Pineda G 

Publicado en Acercándonos Revista. Buenos Aires, N˚2, año 2014