Sexismo y racismo en los medios de comunicación

Si bien es cierto que en las diferentes etapas del proceso histórico las mujeres han sido consideradas como inferiores e incapaces en los diferentes ámbitos y escenarios de realización y participación social, en el caso específico de las mujeres afrodescendientes, la dominación patriarcal ejercida mediante prácticas, discursos y representaciones sexistas, habrán de profundizarse por su condición de racialidad; al mismo tiempo que la discriminación racial a la que se encuentran expuestas por su pertenencia étnica y el proceso de racialización al cual han sido sometidas, habrá en igual forma de profundizarse por el hecho de ser mujeres.

 

Estas formas de discriminación se ponen de manifiesto principalmente a través de las representaciones e imaginarios sobre ellas construidas, las cuales han sido legitimadas, exacerbadas y reproducidas principalmente por los medios de comunicación, información y difusión masiva, en los cuales la participación de las mujeres afrodescendientes es casi nula o inexistente, y de existir con frecuencia remite a representaciones estereotípicas, discriminatorias y descalificativas.

 

Este hecho ha creado las condiciones para que las mujeres afrodescendientes no se sientan representadas o identificadas con la imagen de ellas transmitidas en los medios, las cuales generalmente evocan la marginalidad, la pobreza, la miseria, la prostitución, la servidumbre o la criminalidad.

 

Al respecto cuando se consulta a las mujeres afrodescendientes como se perciben en los medios, existe consenso al afirmar no sentirse cómodas, representadas, identificadas o convocadas en la imagen que de ellas se muestra en los medios; aunado a ello,  existe rechazo a dichas manifestaciones al considerarlas como uno de los elementos más nocivos y que más han contribuido a legitimar su experiencia de discriminación, exclusión e invisibilización social.

 

Ahora bien, en el caso de las niñas, adolescentes y mujeres afrodescendientes jóvenes, al encontrarse en un periodo de definición de la identidad, esta se dificulta al no contar con referentes con los cuales identificarse, así como, no verse representadas en los modelos e ideales de la sociedad en los diferentes ámbitos, educativo, profesional, amoroso, familiar, artístico, entre otros, pues en nuestra sociedad el éxito no se encuentra representado por afrodescendientes, sus logros en pocas oportunidades son reconocidos o difundidos, y menos aún son exaltados como modelos a emular.

 

Así mismo, la estética afrodescendientes ha sido desestimada, criticada y excluida al no coincidir con los cánones eurocéntricos de belleza establecidos. Los medios de comunicación al reproducir y bombardear constantemente a las mujeres afrodescendientes con imágenes de mujeres eurodescendientes y su imposición como canon de belleza único y valido, han contribuido a mermar la autoestima de las mujeres afrodescendientes, han creado complejos, inseguridades, así como, han promovido el pensamiento endorracista y la necesidad de modificación estética como el desriz de cabello, cirugías para modificar los rasgos afro, e inclusive, el sometimiento a tratamientos y productos que les permitan aclarar la piel.

 

Por su parte, las mujeres afrodescendientes visibilizadas, reconocidas y valoradas social y mediáticamente serán aquellas que se han apegado a los patrones eurocéntricos, que han renunciado a su identidad y herencia africana mediante modificaciones corporales y otros artilugios que facilitan la tecnología y la industria cosmética, no obstante, este hecho se presenta como el principal obstáculo para el empoderamiento de las mujeres afrodescendientes, así como, para la superación del sexismo, el racismo y el endorracismo que aún persiste en nuestra sociedad.

 

Esther Pineda G

Publicado en Contrapunto, Caracas, Junio 2016