Violación colectiva y disciplinamiento feminista

La violación colectiva no es consecuencia de una patología, no responde a una genética del mal, no puede adjudicarse a la ingesta de alcohol o de estupefacientes y, menos aún puede considerársele un hecho atípico e inédito de las sociedades contemporáneas; por el contrario, esta práctica de reducción, vulneración, acceso y socialización grupal del cuerpo de las mujeres de forma violenta y no consensuada ha estado presente y se ha hecho manifiesta en las diferentes etapas del proceso histórico social. (más…)

¿Alguien quiere pensar en los hombres?

Un joven hombre fue violado por 30 mujeres, grabado, y el vídeo difundido en las redes sociales, aunque la policía admitió que existen indicios de la violación colectiva, varias de las sospechosas fueron dejadas en libertad porque faltan pruebas para acusar a las presuntas responsables.

 

Los hombres en la calle y en el transporte público reciben constantemente comentarios de carácter sexual por parte de las mujeres, son perseguidos, insultados si no responden a sus comentarios y victimas de tocamientos y frotamientos no consensuados. Más del 70% de los hombres afirma haber recibido comentarios sobre su trasero y pene por parte de mujeres desconocidas en el espacio público y casi el 80% comenzó a ser acosado antes de los 15 años. (más…)

Esther Pineda en tres versiones

Una vez yo estaba hablando de cuestiones de género

 y un hombre me dijo “¿Por qué tienes que hablar como mujer?

¿Por qué no hablas como ser humano?”.

Este tipo de preguntas es una forma de silenciar

 las experiencias concretas de una persona[1].

Chimamanda Ngozi Adichie

 

Esther Pineda ondea la bandera del conocimiento y la lucha por una sociedad más justa. De lo primero da fe su preparación académica: apenas rozando los treinta años tiene un postdoctorado en Ciencias Sociales; de lo segundo, en su papel de consultora de género y equidad. Es contundente en sus planteamientos, quizás por eso expresó que si Dios la llegara a recibir en el cielo le diría: “No me alborotes a la gente aquí”[2].

No cree en la palabra imposible, le gusta la música, escribe poesía y El segundo sexo de Simone de Beauvoir le cambió la vida. (más…)