Poemas de José Sbarra para el mal amor

El poeta José Sbarra nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina el 15 de julio de 1950. Durante su juventud fue cadete, guía turístico, e incluso prostituto, pero nunca pudo dejar de ser escritor. Aunque es conocido por su poesía, también escribió novela, teatro, cuentos infantiles y guiones de televisión. Fue relegado e ignorado por los círculos literarios de su época, sin embargo, afirmaba “me chupa un huevo y te soy sincero, si el libro gusta o no gusta, si es bueno o si es malo. Yo escribo para unos cuantos pendejos”. Además, como no lo publicaban Sbarra decidió crear su propio sello: Ediciones La Rata.

 

Era abiertamente homosexual, cocainómano y afirmaba que para él la vida siempre se dividió en drogas, sexo y literatura. En una entrevista realizada por Enrique Symns en 1992, Sbarra afirmó: “Aunque te parezca raro, leer y escribir son dos cosas que si no las tengo no me interesa la vida. Las tres tienen la misma importancia. Pero sin sexo y sin drogas tampoco me interesa la vida”. Pero otra de las grandes pasiones del escritor era viajar. Afirma Julián Berenguel en su artículo José Sbarra: Mito Contemporáneo, que cuando el poeta trabajaba en la revista Billiken se hacía echar de su trabajo y con cada indemnización viajaba por distintos países del mundo y después volvía “me gusta sentar mi culo en el avión y aparecer en Nueva Cork, soy feliz cuando entro a los casinos. Vivo bien y cuando vivo mal, escribo”.

 

Sbarra decía haber escrito la novela “Plástico Cruel” para demostrar que no existe el amor, que el amor es cultural, que la gente cree haber amado, pero no les pasa, se mueren sin conocer el amor; sin embargo, su propia obra más tarde lo desmentiría. “El Mal Amor”, obra profundamente afectiva, es un compendio de poemas de desamor surgidos tras un fracaso amoroso, los cuales según Berenguel fueron dictados en su lecho de muerte; la cual le llegaría intempestivamente al escritor el 23 de agosto de 1996. Te invitamos a conocer la obra de este poeta irreverente:

 

 

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Alguien habrá acercado su mejilla

a una almohada usada por mí para recordar

el roce de mi piel?

Alguien habrá permanecido despierto

hasta la alta noche

para seguir amando con su mirada

mi egoísmo dormido?

Alguien habrá caminado por una calle desierta

de un país lejano murmurando mi nombre

llamándome?

Alguien habrá serenado su corazón

apretando contra su rostro

pequeñas ropas mías?

Alguien habrá preferido mi muerte

antes que verme

en brazos de otra persona?

Alguien habrá gozado

entrando al baño después de mí,

con el vapor,

la temperatura y los perfumes

de mi intimidad?

Alguien habrá deseado caer en el sueño

con mi sexo anclado en su

cuerpo?

O solamente yo

amé de esa manera?

 

 

**

No me amabas.

Otro hubiese demorado diez minutos,

diez horas, diez días en darse cuenta.

A mí me llevó diez años.

No te reprocho que me hayas dejado,

lo que me atormenta es el tiempo que estuviste

junto a mí sin amarme.

Eso es lo que verdaderamente hiere.

Cuántas veces habrás estado en mis brazos con fastidio.

Cuántas veces habrás hecho el amor sin deseo.

Si estuvieras aquí

me dirías que no fue así, que exagero.

Y acabarías persuadiéndome

y volveríamos a hacer el amor mecánicamente.

Y yo volvería a equivocarme una vez más.

 

 

**

Es sábado

y es de noche

vos estás sola

yo estoy solo

abracémonos desnudos

digamos palabras excitantes

y llamémoslo amor.

 

 

**

He traicionado, he mentido, he sido cínico en el amor

Y he abandonado a quienes me amaron. Amé mal, siempre mal,

Sometiéndome o sometiendo. Dejándome herir o hiriendo.

He sido la víctima y el verdugo, un desilusionado y un desilusior

Un transgresor moralista.

Me amaron mal y yo amé todavía peor. Sería conveniente leer

Estos poemas sabiendo que alrededor de cada átomo de verdad

Giran mentiras enormes como una galaxia.

Aunque el perdón sólo le concierne a uno mismo, pido perdón

A los seres que he amado, ya que a todos, sin excepción,

Los he amado con hipocresía y maldad.

No he conocido otra clase de amor.

 

 

**

Alguien pronuncia mi nombre

la grúa detiene su acción devastadora

alguien pronuncia mi nombre

los obreros se quitan los cascos y abandonan su tarea

alguien pronuncia mi nombre

soy una demolición en suspenso.

 

 

**

Mientes.

Nada de lo que respondes es verdad.

Nada es cierto.

Lo único cierto es que te anudarías a sus pies,

que le besarías en todo momento hasta fastidiarlo,

hasta perderlo.

Haces estrategias.

Haces estrategias para que alguien no se vaya de tu lado.

Mientes para que no te abandonen.

Tienes la certeza de que tu espontaneidad ahuyenta.

Nunca más un gesto sincero.

 

 

**

No.

No conocí el amor.

Solo conocí

el exasperante deseo de que el amor existiese.

 

 

**

Que vuelvas

para enfadarte, para quedarte dormida y dejarme solo y

deseándote.

Que vuelvas para hacerme reproches, para decirme

que mi ropa es espantosa,

que no triunfo como escritor porque en mis libros

hay muchas mentiras.

Que vuelvas para obligarme a que me peine y me bañe y me

cambie las medias.

Que vuelvas para no coincidir en nada conmigo,

pero que vuelvas y te siga

encontrando única la noche en que no te quedas

dormida y no me dejás solo

deseándote.

O que vuelvas para quedarte dormida.

Que vuelvas para dejarme despierto a tu lado.

Lleno de amor y deseándote, pero que vuelvas.

 

 

**

Te informo sobre la situación en casa, por si te interesa.

La persiana de nuestro dormitorio se trabó arriba y se niega a bajar.

Las puertas del armario bostezan de noche y de día.

La parte de tu lado de la cama se muere de aburrimiento.

Una banda de polillas insensatas se comió la cortina azul.

Cuelgan de todos los cajones lenguas de trapo sedientas.

Las toallas que olvidaste en el suelo envejecieron precipitadamente.

Los lirios de plástico que habías puesto sobre el calefactor se marchitaron.

No quiero exagerar, pero alguno de los Rolling Stones

humedeció con sus lágrimas la pared donde pegaste el póster.

El cielorraso se descascara pidiendo que vuelvas.

(Y de mi corazón mejor no hablemos).

 

 

**

Sólo mis libros me pueden salvar.

Sólo mis libros me van a salvar en todos los sentidos.

No habrá amor ya.

No creo que nadie merezca tantas oportunidades.

Pero mis libros me van a salvar afectiva

y espiritualmente.

No hay otra salida para mí,

la muerte me hallará escribiendo.

 

 

Esther Pineda G.

Publicado en Cultura Colectiva, Ciudad de México, Febrero 2019. Originalmente con el título “Poemas para entender que te amaron mal pero tú amaste todavía peor”.