Las siguen matando: El femicidio durante 2018 en los países latinoamericanos

Ser mujer en América Latina se ha convertido en una condena de muerte. Basta con encender la televisión, leer un diario o acceder a las redes sociales para tener conocimiento de varios casos de femicidio/feminicidio al día: “Una mujer fue hallada descuartizada en un contenedor”, “Una niña de meses fue violada por su padrastro y murió a causa de las lesiones”, “El cuerpo de una mujer fue abandonado semidesnudo en un terreno baldío”, “Una mujer fue asesinada por su pareja en la vivienda donde convivían”, “Una adolescente fue violada y asesinada a la salida de un local nocturno”, “Una mujer fue quemada viva por su ex pareja quien la acosaba desde que terminaron la relación”; entre otros innumerables casos que tienen como común denominador una víctima mujer, un victimario hombre, y como motivación el machismo, la desigualdad y el deseo de dominación.

 

Al respecto hay quienes afirmarán que esto es una exageración, algunos lo calificarán como una percepción, y sin lugar a dudas habrá quienes afirmen que el femicidio/feminicidio ha sido sobredimensionado por las agendas feministas y los medios de comunicación; sin embargo, esto es confirmado por las estadísticas oficiales de 10 países de la región, las cuales dan cuenta de que durante el año 2018 fueron asesinadas por motivos de género un total de 1653 mujeres, esto equivale a 137 mujeres al mes, 4 al día y una cada 6 horas.

 

 

Entre estos países destaca México que concentra el 50,4% de los femicidios/feminicidios sistematizados en la región durante el año 2018, pero pese a la gravedad de este hecho, estos crímenes continúan siendo desestimados por los diferentes actores políticos del país mexicano.

 

Pese a que 17 Estados cuentan con alertas de género, recientemente el Congreso rechazo considerar el feminicidio como delito grave en la reforma del artículo 19 constitucional, la secretaria de la Comisión para la Igualdad de Género en el Congreso local Ana Miriam Ferráez Centeno propuso “un toque de queda para las mujeres y que no salgan de casa a las 10 de la noche, a partir de las 10 de la noche, mientras esto se arregla. (…) Yo nada más propongo como mujeres protegernos y dejar de salir nocturnamente que es cuando más aparecen las personas que las roban, que las violentan; para qué exponernos”; el Gobernador Enrique Alfaro Ramírez anunció la desaparición del Instituto Jalisciense de las Mujeres y el Presidente de la República recientemente electo Andrés Manuel López Obrador ha afirmado que “La desintegración familiar, el ʺelevadísimoʺ crecimiento del divorcio, la pérdida de valores, como saldos del neoliberalismo es lo que ha producido el feminicidio”. Es decir, se continúan invisibilizando las motivaciones estructurales de estos crímenes y los decisores e instancias de competencia continúan evadiendo la responsabilidad ante la ocurrencia de la masacre cotidiana de las mujeres en la sociedad mexicana.

 

A este país le siguen como los más letales para las mujeres, Argentina con el 15,1% de las víctimas, El Salvador con el 10,4% y Perú con el 9% de los femicidios/feminicidios registrados en América Latina durante 2018. Por su parte países como Colombia, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, República Dominicana y Venezuela ni siquiera se han preocupado en publicar cifras en la materia para el año 2018, algunos de ellos, ni siquiera durante los últimos años; situación que devela la sistemática subvaloración de la vida de las mujeres, pero sobre todo, la impunidad y la indiferencia de los Estados latinoamericanos.

 

Esther Pineda G.

Publicado en La Red 21, Montevideo, Febrero 2019.